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viernes, 5 de febrero de 2010

250.- FERMINA... y Germán

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Una vez más, con una rosa entre sus dedos y con la mirada perdida, se reencontraba con Fermina... con su amor; una vez más Germán acudía a su última cita y, aunque fuesen ya muchos los años transcurridos desde el fallecimiento de ella y más aún desde el aparatoso accidente de tráfico en el que a Fermina hubiéronle de esxtirpar un globo ocular, con lágrimas en sus ojos, Germán le pedía perdón.
“No pude evitarlo Fermina, no lo vi... sé que fue un error imperdonable, me atormenta cada día el recordar la sonrisa arrancada de cuajo de tu faz, pero yo te sigo queriendo Fermina, nunca me importó el ojo de cristal que te colocaron, para mi sigues siendo tú, mi hermosa y amada Fermina.
Sabes que aunque los médicos dijeron que no tuvo nada que ver el accidente con tu muerte, yo sé que sí...
Perdóname Fermina, si me perdonas y quieres que siga viniendo a verte, da un golpe, o haz algo Fermina, si no... entenderé que no quieres que venga más a molestarte, que ya no me quieres y que no me perdonarás jamás”.
El pobre Germán aguardó hasta el crepúsculo delante del nicho, con el único ruido de sus sollozos de enamorado empedernido.Mientras se le rasgaba el corazón, colocó la rosa en el florero lateral; Germán echó a andar lentamente, cabizbajo murmuró un “adiós amor mío”; se secó las lágrimas y se sonó la nariz. Ya estaba afuera, lejos de su amada cuando, al otro lado de la lápida, los despojos que soportaban el ojo de Fermina cedieron y un golpe, producido por la caída del ojo sobre la madera, sonó, como si alguien diera con sus nudillos en la piedra, pero solo fue escuchado por Lucas que habiendo presenciado toda la escena dijo “tarde y mal Fermina, tarde y mal como siempre”, volviendo así a repetir aquello que ya dijo en el bar cuando al paso del coche fúnebre, en la puerta y con una copa en la mano se encontraba el gracioso de Ginés, que alzando la copa a modo de brindis emitió un saludo mudo y entrando murmuró con voz triste y baja “siempre quiso tener chófer”.
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autor: tonosepe, del blog Barruntadas e imágenes (conte amb 365 paraules justes!)
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martes, 22 de diciembre de 2009

205.- Tortas caseras

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Ella le preguntó:

-¿Me quieres?

Y él le contestó:

- Noto que asalta mi ombligo una cosquilla nerviosa, en el instante en que sin saber, ignorante de mi, todo lo que te amo, me reconquista ese ser, que cada día, tiene una vida que no le toca y asume el papel que el gran teatro le ofrece, bordándolo de oro y encaje... de piezas inacabadas, con un gesto repleto de sonrisa y cariño. Y aunque mañana fuiste experiencia, ayer serás, por tus perfectas obras de amor, inigualable. Quedan en mi para siempre tus hilos, que ondeando al viento con su trenzado de amor, cordura y buen pensar, calan el halo de mi alma alcanzándolo de tal manera que me siento el ser más afortunado que pisa el paraíso de los sentimientos, este en el que nos encontramos.

Y ella dijo:

-Ya, pero...¿me quieres?
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autor: tonosepe, del blog Barruntadas e imágenes
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sábado, 5 de diciembre de 2009

188.- Nono es así

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Mientras Nono hacía limpieza en la empresa en la que trabajaba, entre dos palets, al pasar la aspiradora, oyó un sonido metálico sorprendente que pronunció perfectamente su nombre secreto, cambiante y verdadero, que ni él mismo sabía pronunciar, causándole una sensación similar a tironcitos en el alma, como si de un pequeñín se tratase dando esos tironcitos del delantal de su mamá, reclamando deseoso su atención y cariño. Con la escoba que utilizara para quitar las telarañas, que se hallaban en los rincones y estanterías, atrajo el objeto hacia él y fue, antes de tocarlo con la punta de sus dedos, cuando supo realmente que, aunque lo pareciese, no era un pasador de acero con una especie de brida sujeta a uno de sus canales circulares situados a poco de los extremos, no, era... ¡¡¡una varita mágica!!!, ¡¡¡su varita mágica!!!.
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Lleno de alegría la guardó en el bolsillo de la chaqueta y empezó a pensar que es lo que le pediría, pan para todos..., pero su pensamiento quedó repleto de realidad, no podía pedirle eso, lo que tenía era una varita mágica, no un pozo de los deseos, por lo que siguió pensando, mientras continuaba con su trabajo, en cómo utilizarla.
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Pensó en conseguir, con un movimiento de la varita, que la aspiradora funcionase sola, que la escoba quitase las telarañas, en fín, todo su trabajo diario, pero le asaltó la duda, si la utilizaba para transformar la realidad, a su vez la varita, le impondría a cambio, algo superior al coste del valor de lo conseguido, ya que se trataría de un capricho y por eso decidió que la utilizaría únicamente en el caso de que, por mucho que le exigiese, él estaría dispuesto a asumir el coste o sacrificio.
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Así que continuó haciendo su trabajo mientras pensaba en qué utilizaría su varita.
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Al día siguiente, al empezar su jornada, percatose de lo limpio y ordenado que estaba todo, por lo que se dijo “que buen trabajo que hice ayer y apenas me di cuenta, y eso que no utilicé mi varita mágica... ¿o quizás funciona así?, no sé, lo cierto es que estoy muy contento porque tengo la varita más mágica del mundo.
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autor: tonosepe, del blog Barruntadas e imágenes (conte amb 365 paraules justes!)
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