En las noches antes de acostarse, un niña se asomaba a la ventana y miraba al cielo...
-Amiga Luna, si encuentras en tu camino a mi príncipe, pon un beso en su rostro, háblale de mí.
Una noche se encontró en un bacón sobre el mar, un mar azul, con miles de chispas en sus aguas, reflejo de las estrellas en el cielo… y entre tanta belleza, vio moverse las aguas. Un delfín azul saltaba delante de ella… La luna le regalaba reflejos de plata en cada salto que daba.
-Hola princesa de los Delfines – le dijo.
-Hola Delfín azul, ¿quien eres?
-Soy el príncipe de tus sueños.
-Pero eres un Delfín…
-Un Delfín con corazón, y al que la Luna en susurros, me ha hablado te ti..
-Pero… no puede ser, soy humana, tu un pez...
-El amor todo lo puede, no tiene límites… ¿quieres venir conmigo? Quiero llevarte conmigo, solo tres días para que compruebes los milagros que se logran cuando se actúa de corazón, cuando se ama.
El Delfín Azul la llevó sobre su lomo, con delicadeza, a conocer los lugares donde él vivía, la sumergió en un mundo de fantasía donde no había lugar para tristezas, problemas ni miedos. La niña era muy feliz, había perdido todos sus miedos.
La niña y el Delfín Azul unieron sus vidas, la niña le abrazaba fuerte, se agarraba fuertemente a él por miedo a perderle en ese mundo tan diferente al suyo, pero que le gustaba y del que se estaba enamorando y en el que le gustaría quedarse…
Los tres días pasaron… Perlas saladas de sus ojos brotaban, y en cascada se fundían con el mar. Tres días de felicidad, tres días de amar...
-No quiero que te vayas, quiero mi vida junto a ti acabarla...
- Cada día al salir la Luna, vendré a tu encuentro y seremos dos seres en uno, te recordaré cuando mire la luna y vea en ella tus ojos color del mar... y desapareció zambulléndose en la oscuridad de la noche.
La niña despertó, serena, calmada, sobre su mesita, un hermoso Delfín Azul de cristal la miraba…
autora: Pepa, del blog Del-fina

